Por qué unas personas resisten el estrés mejor que otras

Por qué unas personas resisten el estrés mejor que otras

La resiliencia es la capacidad de las personas de recuperarse frente a la adversidad

Algunas personas tardan mucho en estabilizar su estado físico y mental tras haber sido víctima de alguna circunstancia adversa.

Nunca deja de sorprendernos la capacidad de algunas personas para soportar la adversidad y el infortunio. “Yo no podría soportarlo. Si a mí me pasara, me hundiría, me moriría”, son frases que todos hemos dicho o pensado alguna vez cuando razonamos sobre la situación de quienes han perdido a un hijo, conviven con una dura enfermedad, afrontan una pareja violenta, educan a adolescentes irresponsables, pierden su trabajo, les deja su pareja, o sufren, como los políticos, frecuentes reprimendas o insultos que, a veces, alcanzan a su propia familia, entre otros relevantes ejemplos.

Lo cierto es que, cuando el infortunio nos alcanza personalmente, no nos morimos y aprendemos a soportarlo, porque la naturaleza, la evolución biológica, nos ha programado para eso, para sobrevivir. Por supuesto, nuestra vida deja de ser como antes, y hay que cambiarla haciendo uso de la principal y más poderosa capacidad del cerebro y la mente humana: razonar para ver las cosas de otra manera, para reducir nuestros sentimientos negativos y para proponernos metas y objetivos enraizados en la nueva situación que vivimos; en dos palabras, para resistir.

Aun así, en el día a día también constatamos que unas personas resisten mejor que otras el malestar y el estrés que provocan las diferentes adversidades. Hay quien lo sufre menos y enseguida se recupera, mientras que otras personas lo acusan más y tardan mucho en estabilizar su estado físico y mental tras haber sido víctima de alguna circunstancia como las anteriormente mencionadas. Para referirse a esa diferente capacidad de recuperación de las personas, la psicología ha asumido el término resiliencia, tomado de la física y la ingeniería.

En su origen, ese término se refiere a la capacidad de un material o cuerpo físico para recuperar su estado normal después de haber sufrido alguna presión mecánica que lo ha doblado o modificado.

En Cesaplorca estamos a tu disposición. Déjanos ayudarte desde nuestra unidad de psicología a gestionar el estrés. + info 968 100 006 o en nuestro formulario de contacto.

Por qué aparecen los juanetes y cómo tratarlos

Por qué aparecen los juanetes y cómo tratarlos

Los juanetes pueden producir dolor y deformación en el pie. La forma de tratarlo varía en función de cada persona, pero generalmente hay que recurrir a la cirugía.

El juanete o Hasoriano Hallux Valgus es una deformidad del pie, que puede aparecer en la juventud o, más frecuentemente, a partir de la edad adulta.

Se caracteriza porque el borde interno del pie va abultándose, y el dedo gordo se desvía hacia los otros dedos, pudiendo llegar a angularse de forma importante, colocándose debajo de los otros dedos.

Este proceso es progresivo, es decir, el tiempo de progresión es muy variable, y complejo, en el que intervienen diversas articulaciones del pie.

Los síntomas son variables en cada paciente, siendo frecuente el enrojecimiento y dolor sobre la zona desplazada, que además al ensanchar el pie, produce un incremento del roce del calzado. No es infrecuente que el juanete se acompañe de otras deformidades en el resto de los dedos del pie.

Si tuviéramos que mencionar, los síntomas más frecuentes serían:

  • Abultamiento en la parte exterior del pie, en la base del dedo gordo.

  • Hinchazón, enrojecimiento o dolor alrededor de la articulación del dedo gordo del pie.

  • Callos o callosidades: frecuentemente estos aparecen en el primer y segundo dedo del pie, ya que se rozan entre sí.

  • Tener un dolor continuo o, dolor que aparece y desaparece.

  • Notar un movimiento limitado del dedo gordo del pie.

¿Cuándo es recomendable visitarnos?

  • Dolor continuo en el pie o dedo gordo.

  • Elevación o bulto redondeado que sobresale del dedo gordo del pie.

  • Desviación de la articulación del pie o dedo.

  • Incomodidad en el zapato debido al juanete.

En cuanto a las causas exactas que lo provocan, se desconocen, si bien es verdad que podemos mencionar algunas posibles causas, como son:

  • Tipo de pie heredado.

  • Estrés o lesiones en los pies.

  • Deformidades presentes al nacer.

Por el momento no se sabe si el calzado apretado, de tacón alto o estrecho puede causar el juanete en el pie o contribuir a su aparición.

Los juanetes podrían estar relacionados con ciertos tipos de artritis, en particular con los tipos inflamatorios, como la artritis reumatoide.

Tratamiento

Existen diversas técnicas quirúrgicas para su tratamiento. La indicación depende de diversos factores como el grado de afectación y de deformidad del pie, la edad, la presencia de otras patologías asociadas etc.

La cirugía percutánea permite abordar deformidades cuándo no hay afectación significativa de las articulaciones involucradas.

En casos en los que los pacientes tengan la deformidad más avanzada, se puede asociar diversos procedimientos, fundamentalmente dirigidos a reorientar el dedo.

Para ello puede ser necesario el realizar unos cortes muy precisos en el hueso (osteotomía), a través de cuya forma y dirección se puede cambiar la forma del hueso, corrigiendo la deformidad que se presenta, consiguiendo alinear el dedo.

Si existe patología asociada, como es (metatarsalgia, dedos en martillo, etc.), se corrigen en el mismo acto quirúrgico por abordajes independientes.

La decisión de operar el juanete depende de cada caso y paciente.

Cuidados tras la cirugía

Tras la cirugía es fundamental mantener el pie elevado, más alto que la cadera, para favorecer el retorno venoso y disminuir la inflamación.

Sobre todo, en los primeros días hay que evitar tener el pie en la posición que habitualmente tomamos al estar sentados, ya que tiene una gran tendencia a inflamarse, lo cual repercute en un incremento de las molestias, un empeoramiento en la cicatrización de las heridas y una rigidez global del pie.

Inicialmente, se llevará un vendaje compresivo para ayudar a la contención del edema y la inflamación. Posteriormente, un calzado ortopédico que previamente te habrá prescito el cirujano.

Es importante el cuidado y control de los vendajes, que muchas veces son un apoyo para mantener la corrección realizada.

También hay que seguir las indicaciones del cirujano, que normalmente indica un tratamiento antiinflamatorio y analgésico, específicamente diseñado para cada caso.

Si te has dado cuenta de que tus molestias son cada vez más fuertes y te impiden caminar de forma cómoda o simplemente hacer vida normal, es el momento de acudir a nuestro centro.

 

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El peso de la tartamudez (disfemia)

El peso de la tartamudez (disfemia)

Frustración, miedo, rechazo, falta de comprensión y aislamiento son sentimientos que se asoman con mucha frecuencia en la vida de las personas con tartamudez. El desconocimiento sobre este trastorno, las bromas continuas y los prejuicios comunes dificultan su día a día. Muchas empresas rechazan sus candidaturas en las entrevistas o las apartan a puestos de poca responsabilidad. Los expertos coinciden en denunciar que la sanidad pública no reconoce a las personas con tartamudez (disfemia) una discapacidad y no cubre sus tratamientos, dejando a este colectivo «en tierra de nadie».

Quienes sufren este trastorno señalan el ámbito laboral como el entorno donde experimentan más discriminación. La Ley de Discapacidad garantiza un 2% de los puestos de trabajo en las empresas para quien tiene reconocida una discapacidad de al menos un 33%, pero casi nunca se les reconoce este mínimo a las personas con disfemia, según denuncia la Fundación Española de la Tartamudez.

La falta de entendimiento, los prejuicios y la discriminación se extienden a otros ámbitos, como la educación o las relaciones sociales. Esta percepción, acarrea consecuencias psicosociales muy graves que afectan a todas sus esferas vitales. Todo este conjunto de vivencias acaba por cargar la «mochila» de las experiencias personales de las personas con tartamudez y les impide desarrollarse «como un adulto feliz». Convivir con ello es difícil desde la infancia.

Muy a menudo enfrentarse a la tartamudez afecta la vida familiar. Al principio cuesta aceptarla. Se te nubla la cabeza, no quieres hablar, no quieres pensar. Hay que aprender a convivir con ella, porque no se puede superar, sino solo controlarla.  

Las familias que empiezan tratamientos para luchar con este trastorno tienen que hacer frente a una cantidad de gastos considerable. La Seguridad Social casi no cubre las visitas con especialistas. La atención por parte de la administración pública es casi cero.

 

En Cesaplorca estamos a tu disposición. Déjanos ayudarte desde nuestra unidad de logopedia a afrontar el trastorno de la tartamudez (disfemia). + info 968 100 006 o en nuestro formulario de contacto.

¿Es segura la dieta vegana para un bebé?

¿Es segura la dieta vegana para un bebé?

Los lactantes pueden tomar leche de fórmula hecha a partir de proteína de soja o de arroz

La respuesta es que sí.

En los cinco-seis primeros meses de vida, lo único que los bebés pueden tomar es leche. Lo ideal es que siempre que sea posible tomen leche de la madre. Cuando esto no es posible, las familias tradicionales o convencionales utilizan una fórmula a base de leche de vaca. Para las familias veganas que quieren una leche que no provenga de un animal, existen ya fórmulas hechas a partir de proteína de soja o de arroz.

Estas fórmulas se venden en farmacias y son de marcas comerciales muy conocidas. Es decir, que están producidas por laboratorios farmacéuticos. No sería válido, por ejemplo, utilizar una leche que tú hagas en casa, ni las leches vegetales, que venden en los supermercados, hechas a partir de soja, arroz, avena, almendras… Eso sí que podría ser peligroso para un bebé de menos de seis meses. Tiene que ser siempre una leche especialmente creada para alimentar a un bebé de esta edad. Estas fórmulas de origen vegetal de las que te hablo tienen la misma composición nutricional que las leches de fórmula tradicionales a base de leche de vaca.

A partir de los seis meses empieza la alimentación complementaria. Muchos de los alimentos de la dieta vegana o vegetariana van a ser muy parecidos a los de bebés con dietas convencionales: frutas, verduras y cereales son los mismos, y como fuente de alimentos más ricos en proteínas, los bebés veganos tienen las legumbres, los frutos secos y las semillas.

La legumbre es el alimento principal que sustituye a la carne y el pescado en las dietas veganas porque aporta unos nutrientes que son parecidos. También se les pueden dar a los bebés de más de seis meses derivados de la soja porque la soja es una legumbre, el tofu que es el queso de soja, el tempeh que es la soja fermentada o los yogures de soja cumplen esa función de proporcionar proteínas, además de vitaminas y minerales. Y el resto es más o menos parecido a la dieta no vegana.

Es decir, que lo único que cambia es que carne, pescado y huevos se sustituyen por legumbres, frutos secos y semillas. Cuando se hace así y la dieta está bien planeada, es segura para niñas y niños de todas las edades.

Es conveniente que las madres y los padres, sobre todo cuando tienen a su primer hijo o hija, dediquen un poco de tiempo a informarse sobre nutrición. Yo siempre digo que es un buen momento para hacer un poco de autoexamen: ¿Qué estamos comiendo como familia? ¿Qué podemos mejorar? ¿Podríamos incorporar más verduras y legumbres a nuestra alimentación diaria? ¿Comemos suficiente fruta? ¿Estamos tomando demasiados productos ultraprocesados o azucarados? Porque los bebés acaban comiendo lo que come el resto de la familia.

 

En Cesaplorca estamos a tu disposición. Déjanos ayudarte desde nuestra unidad de nutrición a planificar tú dieta y la de los más pequeños. + info 968 100 006 o en nuestro formulario de contacto.

Cómo salir de la parálisis ante decisiones importantes

Cómo salir de la parálisis ante decisiones importantes

Al enfrentarnos a disyuntivas que pueden marcar un antes y un después solemos bloquearnos. Si no sabemos al momento cuál es la mejor opción, la pregunta esencial es: ¿queremos asumir riesgos?

Muchas personas se bloquean a la hora de tomar decisiones importantes por miedo a equivocarse. Y sin embargo son el argumento principal de la vida. Lo que algunos llaman destino o karma se compone de un sinfín de pequeñas y grandes decisiones que generan consecuencias.

La mayoría afrontamos sin dificultad las pequeñas elecciones cotidianas, pero cuando se presentan las que son cruciales es fácil que nos asalten las dudas o que lleguemos incluso a la parálisis por análisis.

Para salir del bloqueo proponemos algunas claves prácticas.

 Desafía la idea. Cuando se trata de una decisión con importantes consecuencias, una manera de ponerla a prueba es tratar de destruirla a través de la pregunta: ¿Cuáles serían las razones para no tomar esa decisión? Si no encuentras al menos una buena razón, significa que la idea puede ser sólida.

 Genera múltiples opciones. A veces la elección no está entre A y B, sino que el abanico de opciones es mucho más amplio. Tal vez se trate de una vía intermedia entre A o B, o de otra alternativa que no se nos había ocurrido hasta ahora.

 Atrévete a equivocarte. En la vida hay momentos en los que no podemos elegir no decidir, ya que determinados contextos nos obligan a hacerlo, y no queda más remedio que asumir las consecuencias de nuestros actos. Es mejor errar y, a partir de ese nuevo conocimiento, corregir el rumbo que permanecer de brazos cruzados.

Mejor un mal plan que ningún plan

En el juego y en la vida, quien no tiene ningún plan se ve arrastrado por los planes de los demás.

Un mal plan es mejor que no tener ningún plan.

Al tomar una decisión entramos de lleno en el juego de la vida y, aunque luego demuestre ser equivocada, nos dará el aprendizaje necesario para futuras partidas que nos proporcione la vida.

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