¿Cuáles son los peligros del ayuno intermitente?

¿Cuáles son los peligros del ayuno intermitente?

No hay duda de que el ayuno intermitente está de moda. Los adeptos a esta dieta crecen, sin gran evidencia científica que la sostenga. Lo cierto es que más allá de las declaraciones a favor del ayuno intermitente formuladas por afamadas personalidades, apenas existen estudios científicos confirmados que avalen la validez de esta fórmula, especialmente en humanos.

Algunos estudios realizados con animales de laboratorio han demostrado que el ayuno intermitente mejora el metabolismo de la glucosa y beneficia a algunos indicadores de riesgo cardiovascular y que, incluso, favorece la pérdida de peso. En cambio, si hablamos de personas, tan solo encontramos resultados muy preliminares de investigaciones realizadas con grupos muy reducidos, heterogéneos y escasamente representativos.

Con toda precaución, estos trabajos parecen indicar que el ayuno intermitente contribuye al descenso de la resistencia a la insulina, pero todavía no determinan que sea eficaz para adelgazar, un tema sobre el que hay mucha controversia.

Asimismo, tampoco están suficientemente estudiados sus posibles peligros. ¿Es el ayuno intermitente perjudicial para ciertos tipos de personas? ¿Resulta compatible con la práctica deportiva? ¿Es sostenible en el tiempo? O lo que es lo mismo, ¿podemos hacer ayuno intermitente de forma sostenida con el actual estilo de vida que llevamos?

¿Es una dieta más alineada con nuestro ritmo biológico?

El ayuno intermitente podría conectar directamente con nuestro reloj biológico y el ritmo circadiano: estamos programados genéticamente para vivir de día y dormir de noche. Nuestro organismo se regula con los ciclos de luz y oscuridad a través de un reloj biológico central en el cerebro. Este identifica cuándo es de día y cuándo de noche y organiza al resto de relojes periféricos en todos los órganos y tejidos para que estén activos durante el horario diurno y descansen en el nocturno. Es lo que llamamos ritmo circadiano.

En el plano nutricional, nuestro metabolismo está preparado para comer durante unas determinadas horas del día y no hacerlo en el resto. Quienes defienden el ayuno intermitente aseguran que, si alineáramos mejor las ventanas de alimentación con la programación circadiana, mejoraría nuestra salud. Lo cierto es que nos hemos ido alejando de ese patrón y nuestro actual ritmo de vida ha ido alargando cada vez más las jornadas activas y le ha robado horas a la noche. Además, las luces que nos rodean y las diversas pantallas que nos acompañan envían estímulos a nuestro organismo despistándole e impidiendo que identifique que es hora de descansar… y no de jugar o ver la tele.

En conclusión, la suma de todos estos factores ha propiciado que, desde las 7.30 de la mañana que podemos desayunar hasta las 21.30 que cenamos, nuestra ventana de ingesta de alimentos supere las 12 horas. Con todo ello, ¿comemos cuando le conviene a nuestro cuerpo… o cuando nos lo manda la vida que llevamos? ¿Es el ayuno intermitente más respetuoso con nuestro reloj biológico que cualquier otra dieta?

Entonces, ¿debemos apostar por el ayuno intermitente?

De momento, tan solo un mensaje debe quedar claro: no hay evidencia científica y, hasta que no la tengamos, no se debe seguir este tipo de tratamiento dietético porque puede no ser seguro. De hecho, el ayuno intermitente es ya una dieta no recomendada para personas diabéticas o con problemas renales.

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Siete consejos para evitar el dolor de espalda al volante

Siete consejos para evitar el dolor de espalda al volante

Los problemas de espalda son la tercera enfermedad crónica más habitual entre los españoles. Todos los días cogemos el coche para ir a trabajar o para ir a nuestros sitios preferidos, así que, mejor prevenir y asegurarse unos futuros días sin dolores por malas posturas. Al igual que se reajustan los espejos antes de comenzar el trayecto, no se tarda nada en recordar estos siete pasos.

  1. Espalda completamente apoyada.
  2. Respaldo correctamente ajustado.
  3. Rodillas semiflexionadas.
  4. Rodillas por encima de la cadera.
  5. Adaptar el reposacabezas a la altura de tu cabeza.
  6. Volante regulado en altura y profundidad.
  7. Espacio entre el cuerpo y el volante de aproximadamente 25cm

Estamos relativamente acostumbrados a mantener una buena higiene postural en el trabajo, sobre todo si se trabaja sentado frente a un ordenador, pero esta conciencia de mantener sana y en una buena posición nuestra espalda, hombros, brazos y muñecas también debería transmitirse al coche. ¿Cuántas veces nos subimos a nuestro vehículo y no acondicionamos adecuadamente el asiento o el retrovisor haciendo que al final mantengamos una postura demasiado forzada? Si en otros aspectos de nuestro día a día buscamos la comodidad, ¿por qué no aquí?

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Traumatismo craneoencefálico | Causas y Tratamiento

Traumatismo craneoencefálico | Causas y Tratamiento

El daño cerebral producido por un traumatismo craneoencefálico se define como la afectación del cerebro causada por una fuerza externa que puede producir una disminución o disfunción del nivel de conciencia y conlleva una alteración de las habilidades cognitivas, físicas y/o emocionales del individuo.

Causas del traumatismo craneoencefálico

La fuerza externa implicada en un Traumatismo Craneoencefálico ejerce sus efectos sobre el cráneo, bien por contacto directo (agresiones, caídas, golpes, accidentes deportivos, etc.) o por inercia (accidentes de tráfico).

La afectación cerebral provocada por las fuerzas implicadas en un Traumatismo Craneoencefálico son muy variadas lo que explica la amplia heterogeneidad clínica que presentan estos pacientes.

La disfunción cerebral provocada por las lesiones focales viene determinada por su extensión y localización.

Los problemas más frecuentes son los conductuales y los problemas de almacenamiento de información nueva.

Las lesiones difusas afectan fundamentalmente a la conectividad entre áreas cerebrales y son responsables de síntomas como los problemas de atención y concentración, o la disminución en  velocidad de procesamiento de la información, entre otros.

Consecuencias del traumatismo craneoencefálico

Una de las primeras consecuencias de un traumatismo craneoencefálico es la pérdida de conciencia. La duración y el grado de ésta es uno de los indicadores más significativos de la gravedad del traumatismo.

Tras la recuperación progresiva del nivel de conciencia y de la orientación, la mayoría de los pacientes presenta gran diversidad de secuelas físicas, cognitivas y de comportamiento que varían en su naturaleza y gravedad, en función de la extensión y localización del daño cerebral, así como de las características de personalidad e inteligencia previas del afectado. A pesar de esta diversidad puede decirse que existe un patrón de afectación específico asociado a lesiones cerebrales focales que implican los lóbulos frontales y temporales.

Tratamiento del traumatismo craneoencefálico

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Vivir con afasia: Cada palabra es una montaña

Vivir con afasia: Cada palabra es una montaña

¿Qué es la afasia?

La afasia es un trastorno que afecta la manera en que te comunicas. Puede afectar el habla, además de la forma en que escribes y comprendes el lenguaje escrito y oral.

La afasia es frecuente tras daños cerebrales, como un ictus, un golpe grave en la cabeza, un tumor o una infección en el cerebro, entre otras causas. De hecho, entre el 21% y el 38% de los pacientes que sufren un infarto cerebral desarrollan este trastorno.

Síntomas que produce

La afasia es un síntoma de alguna otra afección, como un accidente cerebrovascular o un tumor cerebral.

Las siguientes conductas son frecuentes en personas con afasia:

  • Hablar con oraciones cortas o incompletas
  • Decir oraciones sin sentido
  • Sustituir una palabra o un sonido por otro
  • Decir palabras irreconocibles
  • Dificultad para encontrar las palabras
  • No comprender conversaciones de otras personas
  • No entender lo que leen
  • Escribir oraciones sin sentido

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